sábado, 27 de marzo de 2010

En mi carreta.

Hoy es el último día
que tus flores duermen
sobre mi mesa.

Dejo tu camino empedrado
en una carreta de sueños,
porque se diluyó mi inocencia
cuando me amabas a golpes.

Me quitaste la risa
con reveses de miedo.

Pensándome nula,
desaparecí para mí,
porque tu culpa se hacía la mía,
cuando llorabas tu ira.

Me robaste la voz
a fuerza de gritos.

Sintiéndome ruin,
disparé contra mí,
porque tu culpa se hacía la mía,
cuando dolían tus manos.

Yo te amé,
animal herido,
nombrándome
verdugo de tu corazón.

Pero hoy es el último día
que tus flores
me vendan los ojos,
porque ahora sé
las heridas que tengo que lamer.

Y no me culpo más,
porque hoy sé que yo te amé.

Y no hay vuelta atrás,
porque hoy sé
que no te abandono…

Voy a ver si me encuentro.

4 comentarios:

basurilla swift dijo...

qué mal lo hacemos los hombres,

Val dijo...

No todos basurilla swift, no todos, afortunadamente. Gracias por venir. Un beso.

Andrea dijo...

y yo me pregunto... ¿en qué te habrás inspirado para escribir algo tan bello y tan terrible al mismo tiempo? yo, por si acaso, te doy las gracias, linda. leo tu poema y yo sí me encuentro.

Anónimo dijo...

Val, en estos tiempos, en que tanto estamos dedicando a la conquista de la dignidad de la mujer, acabas de crear el himno que podríamos cantar todos a coro.

Lo dices perfectamente. La superación de la autoinculpación hará libres a la mujeres esclavas y condenará a la pena mas justa a los hombres crueles y necios.

Muy lindo Val, muy lindo ...

Félix