viernes, 6 de febrero de 2009

Borrachos de horas

Antes de que el tiempo fuera tiempo, en un lugar de mi mente, en una calle de Madrid, algo más abstracto que nuestra corpórea existencia, cruzó una mirada.

Un silencio, amago de tu sonrisa, hipérbole de la mía.
Titubeos...

"Hasta pronto"

Me robaste un beso, bailamos el segundo y yo acaricié tu boca por última vez,
precipitada, cobarde,
porque pesaba la presencia de tus manos, porque lo que deseaba,
aún pesaba más:

Cabalgar contigo hasta que las estrellas dejasen de mirar.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Sencillamente precioso, mija.

Perfectamente enmarcado ese "deseo sublime" por unas coordenadas de espacio, lugar y tiempo, magistralmente trazadas.

Besitos F.